Qué se puede sembrar en febrero en España

Roberto Fernández
Roberto Fernández
Manos sembrando en un bancal a finales de invierno

Febrero permite ampliar las siembras de la huerta en muchas zonas de España. Habas, guisantes, espinacas o rábanos pueden sembrarse al aire libre cuando el suelo está manejable y el frío no es extremo. En lugares con heladas frecuentes, la protección o una espera de unas semanas pueden dar mejores resultados.

Es también un mes para iniciar algunos semilleros de primavera, siempre que dispongan de temperatura y luz suficientes. La fecha del calendario debe ajustarse a la temperatura del suelo, la previsión de heladas y la variedad elegida. Una costa templada y una huerta de montaña no comienzan la temporada al mismo ritmo.

Habas y guisantes para el final del invierno

Las habas son una opción para la siembra de febrero en terrenos drenantes. En zonas suaves pueden ir directamente al suelo. Si la tierra permanece muy húmeda, las semillas pueden pudrirse y conviene esperar o iniciar una pequeña tanda protegida. Sigue la separación y la profundidad indicadas por el proveedor de la semilla.

Los guisantes y tirabeques también agradecen el tiempo fresco. Escoge variedades adecuadas a la época y coloca un soporte cuando las plantas empiecen a crecer. En parcelas expuestas al viento, una estructura sencilla ayuda a mantener los tallos y las vainas fuera del suelo.

No riegues por rutina si el terreno ya está húmedo. Durante la floración y la formación de vainas, en cambio, comprueba que las plantas no sufran sequía. Revisa las plántulas para detectar daños de babosas o aves y utiliza protección apropiada cuando sea necesaria.

Espinacas, acelgas y otras hojas

Las espinacas pueden sembrarse en un terreno preparado y libre de encharcamientos. Las variedades y su tolerancia al frío varían, de modo que conviene leer el sobre. Una siembra escalonada en pequeñas cantidades permite cosechar durante más tiempo y reduce el riesgo de perder toda la tanda por una helada o una lluvia intensa.

Las acelgas pueden iniciarse cuando las condiciones locales sean suficientemente suaves. En zonas frías, un semillero protegido o una siembra más tardía suele ser más prudente. Deja espacio para el desarrollo de las hojas y aclara las plántulas si nacen demasiado juntas.

Las lechugas de temporada fresca también se pueden iniciar bajo cubierta. Necesitan luz después de germinar y una humedad uniforme. Evita mantener los semilleros cerrados sin ventilación, porque la condensación prolongada puede favorecer enfermedades.

Rábanos, zanahorias y remolachas

Los rábanos son apropiados para probar una siembra temprana en un rincón protegido. La temperatura determina la rapidez con la que crecen. Si el suelo está frío, tardarán más que en primavera. Riega de forma regular cuando sea necesario, sin encharcar.

Las zanahorias suelen sembrarse en su lugar definitivo porque el trasplante puede deformar la raíz. Necesitan una superficie fina, sin terrones grandes y con buen drenaje. En zonas templadas se pueden ensayar variedades tempranas bajo protección. En suelos fríos o saturados es mejor esperar.

La remolacha puede incorporarse al plan cuando la temperatura del terreno acompañe. Consulta la variedad y la fecha recomendada. Tanto en zanahorias como en remolachas, aclara las plantas cuando corresponda para que cada raíz tenga espacio.

Cebollas, puerros y ajos

Los puerros y algunas cebollas pueden iniciarse en semillero según la variedad y la zona. Los ciclos de estas plantas son largos y no todas las variedades se adaptan al mismo calendario. Comprueba si la semilla está pensada para la temporada y para las condiciones de luz del lugar.

Los ajos se plantan a partir de dientes sanos, con la punta hacia arriba. En algunas zonas febrero aún es una fecha posible, mientras que en otras la plantación se realiza antes. El drenaje es esencial: un terreno permanentemente húmedo puede perjudicar los dientes y las raíces.

Tomates y pimientos en semillero protegido

En febrero se pueden iniciar tomates, pimientos y berenjenas si se dispone de un espacio cálido y luminoso. Necesitan más temperatura para germinar y crecer que las hortalizas de invierno. Una ventana fría o una habitación con poca luz pueden producir plántulas alargadas que luego se debilitan.

Calcula la fecha de siembra a partir del momento probable de trasplante en tu zona. No adelantes tanto el semillero que las plantas deban permanecer mucho tiempo en recipientes pequeños. Tras la germinación, proporciona buena luz y cambia de recipiente cuando las raíces y el desarrollo lo requieran.

Antes de llevarlas a la huerta, acostumbra las plantas gradualmente a la temperatura, el viento y el sol exterior. El trasplante definitivo debe esperar a que el riesgo de heladas haya pasado y el suelo esté suficientemente templado.

Prepara el suelo sin compactarlo

Retira las hierbas y los restos que dificulten la siembra, pero no trabajes una tierra empapada. Si se pega a las herramientas y forma bloques, espera. Puedes añadir compost maduro en una cantidad adecuada a la fertilidad del suelo y mezclarlo de forma superficial.

En macetas y mesas de cultivo, revisa los agujeros de drenaje. Usa un sustrato adecuado para siembra y elige recipientes con profundidad suficiente para cada cultivo. Las zanahorias, por ejemplo, necesitan espacio para desarrollar la raíz.

Protección y ventilación

Un túnel bajo, una campana o una manta de cultivo pueden proteger siembras de frío moderado y viento. Su utilidad depende del material y de la intensidad de las heladas. Vigila la temperatura en días soleados y ventila para evitar calor excesivo y condensación.

La protección no corrige un suelo encharcado. Comprueba la humedad con regularidad y riega suavemente solo cuando haga falta. Si aparece moho o las plántulas se tumban, revisa la ventilación, la densidad de siembra y el exceso de agua.

Organiza una siembra escalonada

No es necesario sembrar todos los sobres a la vez. Divide las semillas en tandas y anota la fecha, la variedad y el resultado. Esta información ayuda a comparar qué funciona en tu parcela y a ajustar el calendario del año siguiente.

Febrero ofrece oportunidades tanto en el exterior como bajo cubierta, pero el mejor momento puede llegar antes o después según el lugar. Si la tierra está fría y húmeda, preparar el espacio y esperar unos días es una decisión tan útil como sembrar.